domingo, 10 de abril de 2016

¿En otros sitios cómo se elige a un rector? (I)

Fue, quizá, más o menos, durante los primeros meses de 2007. Con mis compañeros de doctorado, todos extranjeros, bajamos desde nuestros laboratorios hasta la planta baja para  emitir nuestro voto. Fueron las elecciones que condujeron a Daniel Sánchez Peña al puesto de rector de la Universidad Carlos III de Madrid. Con un poco de mordacidad, recuerdo haberle gastado una broma a uno de mis compañeros. Le espeté a la cara: Estas son las primeras elecciones limpias en las que participas. Creo que no le hizo mucha gracia mi broma, pero en el fondo reconoció que en su país de origen poco se sabía sobre elecciones transparentes.

No puedo recordar con precisión los detalles de la legislación electoral de aquella universidad. Tampoco, es de interés para esta publicación. Sin embargo, el resultado de la elección se supo el mismo día. Participaban profesores, estudiantes y trabajadores. El voto era ponderado, cada uno contribuía con un porcentaje. Cada universidad pública en España tiene sus matices para elegir rector. Pero, en casi todas, subyace un denominador común, participan casi todos lo miembros de la comunidad y prima el voto de los catedráticos. Los catedráticos no son más que profesores que, en la jerarquía burocrática universitaria, han alcanzado la posición más alta, generalmente es en base a mérito.

sábado, 9 de abril de 2016

El candidato zombi (II)

La semana pasada me enteré de que, como un milagro de resurrección política, se había resucitado a uno de los aspirantes al cargo de rector. No puedo decir que me sorprendió la noticia. Toda esta situación que se ha montado en relación a la elección de autoridades centrales ha sido propiciada precisamente para que ese candidato pudiese, primero, entrar en la contienda y, por supuesto, según su propia aspiración, hacerse con la rectoría.

Sin embargo, reflexionando sobre cómo ha funcionado la institución que lleva el tema electoral, creo que el nuevo candidato no tiene otro futuro más que convertirse en candidato zombi. El ambiente esta tan polarizado que, aunque desplazase a la ganadora de la mayoría de elecciones, nunca alcanzará los votos para llegar a ser rector. Esta situación ya la hemos atestiguado de primera mano con la elección para el cargo de vicerrector administrativo. En primera votación quedó definido candidato único. Luego se han sucedido casi una docena de elecciones. Al final, se ha convertido al candidato único al cargo de vicerrector administrativo en candidato zombi: Muy maltrecho como para poder ganar, pero  demasiado tarde como para ignorar que es candidato único. 

Tal como se observa el panorama, el candidato a vicerrector académico parece que correrá la misma suerte. Y, tristemente, quizá pase lo mismo con el cargo a rector.  

El candidato zombi (I)

Viendo las más recientes noticias sobre las primarias estadounidenses me llamó la atención el término candidato zombi. La noticia se refería al senador por el estado de Florida, ya fuera de la competencia. Al mismo tiempo, especulaban sobre como el candidato que lidera las primarias republicanas, Donal Trump, podría convertirse en candidato zombi. Un candidato zombi, es aquel que se encuentra tan maltrecho que ya no puede ganar pero es tarde para poder detenerle. O poder disuadirle a que no continué. 


El concepto de candidato zombi describe, con bastante precisión, la situación que vive la universidad, en relación a sus candidatos a autoridades centrales (rector y vicerrectores). Nuestras instituciones les han convertido en muertos vivientes, desde el punto de vista político claro está. Han transcurrido más de seis meses y aún no se ha iniciado el proceso de votación para el puesto de rector. Por el contrario, la semana pasada se celebró una elección en la Facultad Multidisciplinaria Paracentral (San Vicente) que resucitó al contendiente perdedor. Ya en una entrada anterior comenté mi sorpresa sobre el sistema electoral universitario, donde prima la ambición personal. 








viernes, 8 de enero de 2016

Ñoquis

Los ñoquis (en italiano gnocchi) es un tipo de pasta italiano. En sur américa, generalmente se elabora a base de pasta de papa y queso. En argentina se llama ñoquis a los empleados públicos ficticios, que solo acuden un día al mes para cobrar. Los restaurantes porteños le sirven cada día 29, coincidiendo con el día que los funcionarios cobran su salario. 



Habiendo trabajado casi dos décadas en el sector público he visto muchos tipos de ñoquis. Los hay del tipo más descarado, que se adaptan de manera ortodoxa a la definición. Incluso, se dice, que ni siquiera se acercan a firmar planilla sino que se les hace llegar a su casa para que firmen, ¡vaya lujo de gnocchi! Hay otro tipo de ñoquis más discreto del tipo que busca pasar desapercibido, aunque todos sabemos que su papel en la institución es completamente inútil. Muchos de éstos ñoquis han llegado valiéndose de sus "conectes", a través de asociaciones de tipo profesional o estudiantil.

Pero, sobre todo, quizá los ñoquis más comunes son del tipo vegetativo (que no vegetariano). Deambulan por sus lugares de trabajo, escaqueándose por todas partes para hacer el mínimo trabajo posible. 

jueves, 7 de enero de 2016

It Never Rains In Southern California (La lucha por sobrevivir)

California representa el símbolo de destino del busca fortuna. Lo fue como fenómeno explosivo durante la fiebre del oro, poco después de finalizada la guerra con México. California sigue siendo ahora para los americanos de habla hispana, que se arriesgan a realizar grandes travesías, la tierra de la prosperidad. También los es para los que tienen una vena artística y ven en esas tierras el lugar donde se apreciará y se podrá desarrollar todo ese potencial.


La canción It Never Rains In Southern California es la historia de alguien que, en un principio, cree en California y en el sueño de hacer carrera. En el proceso de buscar un futuro mejor todo falla y se queda luchando por sobrevivir. Alguien de su pueblo lo encuentra y el artista pide que diga a la gente de su pueblo que casi lo consigue, que tiene muchas ofertas pero aún no se decide por una. Por favor, dice "Don't tell them how you found me", No les digas nada de como en verdad me has encontrado. 

Esa canción es toda una lección de vida, de sueños, de lucha, de auto engaño y de la psique del ser humano.

It Never Rains In Southern California

Hay canciones que están ahí metidas en lo más profundo de tu subconsciente.  De repente la oyes y descubres una gran cantidad de canciones, de información y de personas que también han disfrutado y atesorado lo mismo que tú. Me pasó hace casi ya dos meses con la canción que da título a esta entrada. Creo que el detonante fue la banda sonora de una película. Después de oírla, hice una pequeña búsqueda y  hala! Descubrí a Albert Hammond.  
It Never Rains In Southern California, Albert Hammond.
Rápidamente youtube te lleva a un rico repertorio de este cantante. Y sorpresa: grandes éxitos en español. ¿Cómo un cantante inglés cantando en español? La primera canción que encontré (Échame a mi la culpa) me trasportó rápidamente a mis días de infancia y pre-adolescencia. Ahora, me parece una canción llorona, pero aún estimula algunas de aquellas neuronas que en su momento fueron alimentadas por la voz de este artista.

La vena hispana de este hombre le viene de un gigantesco pedazo de roca, de propiedad inglesa, enclavada como un gran tumor en la península Ibérica: El Peñón de Gibraltar. Este Gibraltareño tuvo la suerte de aprender de ambos mundos el anglo y el hispano. Y su legado es ahora universal.


viernes, 25 de diciembre de 2015

Comida de Navidad

No importa si lo que se celebra es cualquiera de las fiestas religiosas: Navidad, Janucá o Laylat al-Qadr,  el ser humano lo realiza comiendo. Comer, y sobre todo, en exceso es un símbolo de bienestar. Tampoco importa la condición social o económica, aunque ésto último determinará la cantidad y la calidad. Aún los barrios más empobrecidos, a su manera y con sus medios, se las arreglarán para tener alguno que otro exceso.

A lo largo de mis años de vida me ha tocado celebrar la navidad de diferentes maneras. Durante mi infancia lo hice en un entorno rural, rodeado de cafetales y aislado de la vida urbana. Durante mis años de juventud los pasé en diferentes sitios a veces con parientes y otras con amigos dentro o fuera del país. Recuerdo la vez que me marché, mochila en espalda, a México, y pasé esa fiesta en un pueblo cercano a la Ciudad de Puebla. 

En la tradición española, no solo se celebra la noche del 24 como noche buena (víspera de navidad) sino que la celebración se extiende a el día siguiente con un almuerzo especial: La comida de navidad. Cada familia hace un esfuerzo extra por mostrar, mediante el despliegue de comida y bebida, su visión de bienestar: El superlativo de un almuerzo o comida, como se le llama al almuerzo por este lado del atlántico.

Con estos ojos míos, he visto a los comensales colapsar después de tremenda hartada. De la mesa al sofá y de éste al más profundo sueño. Así es el ser humano, cuando tiene y puede: se excede.